jueves, 9 de agosto de 2007

Venezolanos crean tinta invisible


Nunca una historia de contrabando estuvo tan buena. Con actores que desaparecen, cargas que nunca han sido vistas, pistas indescifrables, soplones que no se sabe y más, mucho más. El cuento lleva tres días en la TV y se me figura más como opción de negocio que como noticia que ya huele a fiambre, aun cuando es perfecta para añadir leña al fuego de la corrupcia y gozar un puyero burlándose.

El pobre ni sabía que ese sería el día en que iba a “caer por inocente”. Igual que en el narcotráfico mientras lo pillan a él por una correa en la aduana por otra (s) entran miles –que digo miles- millones de dólares para comprar conciencias. Y como entre cielo y tierra no hay nada oculto, la cuerda reventó por el Sur, reventó en el “aeroparque”, como dicen ellos, de Buenos Aires Argentina. ¡Ay pero que bueno!

Pues bien el propósito de esta columna de hoy, es el de invitar a químicos, físicos, brujos y demás inventores de cosas y cuanta guarandinga existe, a anotarse en un concurso para la creación de una tinta o baño para hacer invisible lo visible, o sea, fajos de billetes de 100 dólares bien acomodaditos en una maleta para que pasen por las aduanas sin ser detectados.

El producto de la inventiva local debe ser algo así como la capa de invisibilidad de Harry Potter –que por cierto no usa desde la cuarta película- para ver, entrar, husmear y escuchar sin ser visto. El invento en cuestión es de suma importancia para el actual Gobierno por lo que quien lo ponga a su disposición será bien recompensado (espero no le hagan probarlo en un aeropuerto antes de pagarle).

Para ampliar el espectro del negocio un bolso invisible o “bolso sobre toda sospecha” completaría el ajuar de las mulas del Gobierno que con la idea de volverse ricos de la noche a la mañana caen en la trampa de “mira mí pana, llévale esta maleta a fulano que él la recibe en el aeropuerto. Tranquilo que no pasa nada, vas con la comitiva presidencial”. Sí, Luis.

¿No pasa nada? ponte a creer. Y el hombre salió como alma que lleva el diablo y los dólares presos en un banco. ¿Quién los pasará a recoger?

El tema es recurrente. No es la primera –tampoco será la última- en que un funcionario gubernamental de poca o mucha monta o un hijo de un ministro, presidente o VP de algún organismo gubernamental se lancen a la aventura de querer hacer lo que se le venga en gana en otro país jurando que las cosas son como aquí: a la brava.

Pero no solo para esconder dinero serviría el invento de la comunidad científica venezolana, la tinta o capa de invisibilidad se aprovecharía para esconder –no hay otra solución- de los ojos de venezolanos y visitantes, la insalubridad, la mugre, la indigencia, la incapacidad de resolver problemas, el tráfico, la contaminación, el caos urbano, la desidia, la negligencia, la mala educación y palurdería de los políticos, la ausencia de empleos dignos, el buhonerismo y el descalabro social y moral, entre una extensa lista de cosas feas y malas que afectan a la sociedad venezolana. Ahora, me pregunto, ¿cuántos litros de esta maravilloso idea se necesitarán?

Agosto, 09 2007

No hay comentarios: